sábado, 11 de agosto de 2007

Caracas despertó la musa de varios compositores




Por José Luis López, Diario El Mundo, Julio 20, 2007

La capital despertó la musa de varios compositores. Pero el maestro dominicano no se conformó únicamente con inspirarse, pues también se enamoró de la ciudad y se convirtió en su gran cantor.

Caracas arriba a sus 440 años de fundada. Tal vez, a quien ahora tenga su primer contacto con ella, le cueste creer que alguna vez esta cuasi caótica urbe llegó a ostentar el calificativo de sucursal del cielo. Y más aún, llegó a servir de musa para escribir varias canciones alusivas a su belleza y bondades. Incluso, de República Dominicana arribaría un 31 de diciembre de hace 70 años, un hombre que le llegaría a jurar eterno amor y que sin rubor le compondría una pieza de singular sentimiento: "Mi Novia es Caracas".
Pues bien, esa capital hoy atiborrada de basura, víctima de una crónica mala gerencia y herida por la apatía de personas que no han aprendido a valorarla, ha merecido un cúmulo de bellas inspiraciones.
En 1958, Johnny Quiroz le compuso un pasodoble titulado "Caracas", pero que el gracejo popular transformó en "Bella Caracas".
"Tierra de Leyenda, de bravos guerreros, primavera india, hija de español", rezaban sus primeros versos, para rematar más adelante con "Caracas, ciudad hermosa, tu eres bella, Caracas, la cuna del Libertador".
Ya en la bucólica capital de los años 20, la mujer caraqueña había sido "floreada" con "Dama Antañona" y en la misma onda de "Bella Caracas" surgió "Caracas, cuna de héroes", popularizada por la recia voz de Rafa Galindo, al tiempo que Víctor Piñero entonaba la guaracha "Noches de Caracas".

La fecunda inspiración de Chelique Sarabia también intervino para depositar su ramillete y hasta Aldemaro Romero se lució en 1967 cuando compuso en los albores de su Onda Nueva, la pieza "Doña Cuatricentenaria".

Sin embargo, aquel músico dominicano llegado en 1937, tendría la magia necesaria para captar como el más avezado de los pintores, todos los detalles que enmarcaban a la Sultana del Ávila. Y también como el más agudo de los periodistas y con el pentagrama como libreta, se dedicó a escribir la crónica de su amada. Sus personajes, su quehacer, su cotidianidad, su flama vital misma. Aquel hombre fue el bien llamado Cantor de Caracas, nada menos que Luis María Frómeta Pereira. El inolvidable "Billo".

CRÓNICA EN SIETE NOTAS
Resulta inconcebible entender la vida caraqueña entre 1940 y 1988, sin consultar las canciones de Billo Frómeta. Apenas a siete años de llegar a la capital, surgió el primer chispazo, el primer halago que le haría a su bella novia. Cuando observó que la picota se llevaba aquellos rincones donde en noches de luna daba serenata en un balcón. El progreso daba paso a El Silencio y también a "Caracas Vieja", donde Billo apuntaba que la nueva construcción se llevaba "un recuerdo de nuestro ayer".
En los años 50 compondría las "Muchachas Caraqueñas", pero no iría a más en su romance con la capital. En 1958, al ver que Juan Vicente Torrealba le cantaba a los llanos, Valencia y a Guayana, le pidió que le compusiera algo a Caracas, a través de "Mensaje a Juan Vicente". Como el viejo maestro no le hizo caso, en 1960 Billo la tomaría en serio y al fundar la tercera versión de su orquesta y con la potente voz del recordado Cheo García, dio vida al "Canto a Caracas". Ignoraba Frómeta que el epílogo de aquella canción: "en vez de una oración sobre mi tumba, el último compás de Alma Llanera", adornaría su lápida en el Cementerio del Este.
En 1962, Felipe Pirela grabaría "En Caracas", bello bolero que entre sus estrofas registraba: "donde brilla más clara una estrella, donde están las mujeres más bellas, en Caracas".
En 1965, cuando aquella Caracas que Billo conoció en 1937 había cambiado completamente, apareció un reportaje totalmente musicalizado, con el dúo de Cheo García y Memo Morales y titulado "Sueño Caraqueño".


"Han cambiado a mi Caracas, compañero,
poco a poco se me ha ido mi ciudad,
la han llenado de bonitos rascacielos
y sus lindos techos rojos ya no están".


Luego de esta introducción, entra la crónica en siete notas:

"Se acabó la media lisa de Doncella,
Jaime Vivas y el Trianón se fueron ya,
ni La India, ni La Francia y la Atarraya,
Perecito en Palo Grande, ya no está.
Ya no quedan ni el Roof Garden ni la Suiza,
el frontón de jai alai no existe ya,
las muchachas ya no van por La Planicie
y a Los Chorros casi casi nadie va".


A partir de allí, el libro de crónicas escritas y musicalizadas por Billo, iría en aumento "Caracas Siempre Caracas" ("y siempre serás bonita, aunque tengas cuatro siglos") en 1966; "Epa Isidoro" (homenaje póstumo al último cochero que quedaba en la capital) ; "El Mielero" (1967), "Mi Novia es Caracas" (1967), "Caminito Avileño" (1972), "El Amolador" (1974) y "El Metro" (1974), guaracha ésta que resultó nueve años adelantada al tiempo.

En el camino, en 1977, Rincón Morales grabaría la exitosa gaita "Caracas". Ya entrados los años 80, Ilan Chester aparecería con su "Cerro Ávila" y la misma Billo’s Caracas Boys, en la voz de Énder Carruyo, diría que "Caracas quiere una Gaita". Un Sólo Pueblo, agregaría "Caracas, Caracas", enmarcado en su peculiar estilo.

En 1988, consciente de la proximidad de su aliento final, Billo Frómeta compone su última canción, para variar alusiva a la capital: "Caracas pórtate bien". Su última estrofa es elocuente:


"Cuando ya no esté contigo,
no te olvides de tu amigo,
que te pide por favor, pórtate bien"....

Aún estamos a tiempo de hacerle caso al hombre que más ha amado a Caracas.

Caracas Vieja
Hoy que de nuevo te vistes
Un grato recuerdo me queda de ti
Hoy que te vas alejando
Con honda tristeza te canto yo a ti
Caracas vieja, la de rejas discretas
Caracas vieja, la de dulces canciones
Contigo llevas mis más tiernos recuerdos
Noches de lunas, serenatas y un balcón
Caracas vieja, que te vas con los años
En cada reja que dejamos de ver
Se va un idilio, se va un romance
Se va un recuerdo de nuestro ayer



ENTÉRESE

En 1967, Billo Frómeta cumplía 30 años de haber llegado a su amada Caracas. Y puede decirse que por aquellos días y en ocasión del cuatricentenario de su adorada, el compromiso generado por aquel amor se selló. El maestro desempolvó su casi olvidada orquesta de cuerdas y grabó el larga duración titulado "Canto a Caracas". Doce años antes, Frómeta - con la misma banda de cuerdas había llevado al acetato la fantasía "Un cubano en Caracas", complicado arreglo que superpone al Manisero antillano con nuestra Alma Llanera.
Quiso el destino que el 26 de abril de 1988, fuese esa la última canción que dirigiese el maestro.

1 comentario:

Asuncion dijo...

La felicito por su blog. Me gustaría enviarle un link con el "Paso doble a Caracas, cantada hace mucho tiempo por el gran tenor venezonalo, Rubén Domínguez (ya un mito en Youtube).

¿A donde se la puedo enviar?